La crisis migratoria en Ceuta tiene en jaque al presidente español Pedro Sánchez, quien evita señalar a Marruecos por el cruce masivo de inmigrantes, a pesar de las protestas y un informe policial que vincula al gobierno de Mohamed VI. Esta postura deja a Sánchez aislado y con un discurso pasivo frente a Rabat.
El informe policial sugiere permisividad de las fuerzas de seguridad marroquíes y guía hacia la entrada de inmigrantes a Ceuta. La situación polariza a la sociedad española, con manifestaciones y reproches al presidente por parte de la oposición.
En 2021, Marruecos relajó controles fronterizos tras la acogida de España al líder del Frente Polisario. Posteriormente, el espionaje con software israelí Pegasus apuntó a Rabat, pero España no tomó represalias. Sánchez reconoció unilateralmente la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental, un giro drástico que agradó a Rabat.