El gobierno de Javier Milei ha sido criticado por ser el "más desmalvinizador de la historia" debido a su manejo de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas.
Se señala que, a pesar de prometer cumplir la ley, el gobierno no ha avanzado en sanciones contra empresas que explotan recursos en la zona desde hace más de 8 meses, incumpliendo una ley de 2011 impulsada durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Además, se critica a Milei por no haber realizado reclamos formales sobre estas operaciones durante sus viajes a Israel y por omitir la cuestión Malvinas en declaraciones del Mercosur, un tema que antes siempre se incluía.
La postura de Milei sobre el derecho a la autodeterminación de los isleños contradice la lucha histórica de Argentina, y su alineamiento con Trump lo aísla internacionalmente, afectando la posibilidad de recuperar las islas.