Se cuestionó el discurso del presidente Milei sobre Malvinas, calificándolo de "psicópata" y de intentar recuperar popularidad aprovechando el sentimiento nacionalista generado por el Mundial.
Se recordó que la prohibición de colaborar con empresas en el Atlántico Sur fue una política ya implementada durante el gobierno de Cristina Kirchner. Se expresó incredulidad ante las palabras de Milei y se anticipó que la agenda impuesta por el pueblo argentino será la que prevalezca.