Se cita una declaración que cuestiona el principio de autodeterminación de los pueblos en el contexto de las Islas Malvinas, argumentando que se trata de una "población implantada" y que ningún referéndum podría validar la decisión de los isleños.
Esta afirmación se contrapone a la postura de Margaret Thatcher, quien defendía la autodeterminación de los habitantes de las islas.