Se analiza un posible cambio en la postura histórica de Estados Unidos respecto a las Malvinas, que tradicionalmente ha sido de neutralidad reconociendo la administración británica de las islas. Recientes filtraciones y declaraciones de Donald Trump sugieren una revisión de esta postura, influenciada por el descontento de Trump con el Reino Unido y sus aliados europeos en temas como la OTAN y el gasto en defensa.
Trump estaría presionando a los aliados europeos por una mayor contribución al gasto en defensa. La posible modificación de la postura estadounidense sobre Malvinas se interpretaría como una forma de presionar al Reino Unido, aprovechando un tema sensible para ambas partes. Se menciona que la explotación petrolera en las Malvinas aún no ha comenzado y se prevé para 2027.