Se analiza la filtración del Pentágono sobre un posible cambio en la posición de Estados Unidos respecto al Atlántico Sur, sugiriendo que no se trata de una coyuntura política sino de una estrategia a largo plazo.
Se vincula esta información con la postura de Trump y la necesidad de considerar el Atlántico Sur como un eje central de la geopolítica, más allá de la simple alineación con Estados Unidos.