Se argumenta que el accionar de Javier Milei respecto a las Malvinas no es un simple "uso político", sino "política" en sí misma, utilizada como "carta" y "prenda de negociación" en la disputa entre Trump y los laboristas de Gran Bretaña.
Se considera que aprovechar un conflicto abierto para "meter cuña" es una estrategia política legítima, y que no se debe estar en contra de una propuesta inteligente solo por no ser "milenista".