Se cuestiona si la gente que no se ve beneficiada por el modelo de Milei seguirá apoyándolo, asumiendo que el "derrame" prometido eventualmente llegará. Se argumenta que esto es una visión optimista que no se condice con la realidad de muchos trabajadores.
Se señala que siete de cada diez empleados en el conurbano trabajan en industrias con dificultades (comercio, construcción, pymes), lo que impacta directamente en su bolsillo. Se sugiere que el discurso de Milei apunta a este sector, pidiéndoles paciencia y prometiendo mejoras futuras.