Se debate la pertinencia de que el presidente hable de Malvinas en el contexto actual de dificultades económicas. Se cuestiona la idea de que por haber gente que la pasa mal, el presidente no pueda abordar temas como la soberanía nacional.
Se insiste en la importancia de no banalizar la historia y se compara la situación actual con la de Galtieri, señalando que Milei es un presidente electo en democracia, a diferencia del militar. Se plantea la pregunta sobre qué perjudica realmente a Argentina en este contexto.