Ramón Robles, excombatiente de Malvinas, expresó vergüenza por las declaraciones del presidente Milei, argumentando que su admiración por Margaret Thatcher y la prohibición de carteles de "Las Malvinas son argentinas" en espacios públicos contradicen una defensa genuina de la soberanía.
Robles sugirió que Milei podría estar utilizando la "ola malvinera" con fines electorales, aprovechando el sentimiento popular generado por la selección argentina. Cuestionó la credibilidad de los políticos en general y afirmó que confía más en la experiencia de los excombatientes que en las promesas de los funcionarios.
Se planteó la posibilidad de que el gobierno chileno, a través de gestos simbólicos, busque fortalecer su posición regional, mientras que la figura de Donald Trump y su posible apoyo a Argentina en el reclamo por Malvinas generaron especulaciones sobre intereses geopolíticos y comerciales, especialmente en relación con la inversión en bases de telecomunicaciones en Tierra del Fuego.