El gobierno de Javier Milei anuncia inversiones en las Fuerzas Armadas, a pesar de su discurso de "no hay plata". Esto ocurre en un contexto de crisis en la obra social de las Fuerzas Armadas y salarios de miseria que obligan a los efectivos a buscar trabajos alternativos, como manejar Uber.
Se cuestiona el origen de los fondos para este rearme, especialmente en un momento de dificultades económicas. Además, se mencionan anuncios sobre la base naval y servicios de inteligencia, generando interrogantes sobre su alcance y propósito.