Se argumenta que la postura de Javier Milei sobre Malvinas no es un cambio repentino, sino la culminación de una estrategia que comenzó hace años, incluyendo la inversión en defensa y acuerdos internacionales.
Se compara la situación con la construcción de un árbol de Navidad, donde Malvinas sería la estrella que corona un proceso previo de fortalecimiento geopolítico.