Se analiza la estrategia de Donald Trump de "pegar primero, pegar fuerte" en las negociaciones internacionales, mencionando su pragmatismo y su enfoque empresarial. Se sugiere que su posible cambio de postura sobre Malvinas se enmarca en un esquema más amplio que incluye conflictos en Medio Oriente y el costo de la resistencia ucraniana.
Se enfatiza que Trump no tiene reparos en sacrificar intereses intermedios para lograr sus objetivos. Si bien reconoce una alta consideración de Trump hacia Argentina y su presidente, se destaca su pragmatismo y su tendencia a utilizar a sus aliados según su conveniencia.