Se reitera la posición argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas, afirmando que pertenecen a Argentina por historia y derecho, y que no hay discusión al respecto.
Se recuerda que las islas formaron parte del territorio argentino desde los orígenes de la nación y que en 1833 el Reino Unido expulsó a las autoridades argentinas, instalando una situación colonial.
Se reitera que los isleños, al ser población implantada en territorio usurpado, no tienen derecho legítimo a la autodeterminación, invalidando argumentos basados en referendos.