Se planteó que las medidas anunciadas por Milei deben enviar un mensaje claro de no recepción de inversiones británicas e israelíes mientras avance el proyecto C-Lion en Malvinas.
Se enfatizó la necesidad de aplicar la proporcionalidad en función de los intereses argentinos, y no de potencias extranjeras como Estados Unidos, Israel o el Reino Unido.
Se criticó la restauración de la doctrina Monroe ("América para los americanos") y el riesgo de que Argentina se vea involucrada en conflictos internacionales.