Se calificó como un "chiste de mal gusto" la postura nacionalista de Javier Milei sobre Malvinas, especialmente considerando su admiración por Margaret Thatcher y su modelo económico extractivista.
Se criticó el discurso de Milei, tildándolo de "humo" y de favorecer el neocolonialismo, comparando su política con el pacto Roca-Runciman.
Se recordó que Estados Unidos bombardeó Malvinas en 1831, antes de la ocupación británica, cuestionando la idea de que Malvinas sean "para los americanos".