El gobierno argentino busca proyectar una imagen de seriedad y fortaleza internacional a través de su política de soberanía sobre Malvinas.
Se expresa la esperanza de que este cambio de rumbo impulse la confianza de las naciones en Argentina, a pesar de un "prontuario" que se intenta dejar atrás.
La efectividad de esta estrategia dependerá del tiempo y la consistencia en la implementación de las políticas.