El presidente Javier Milei, en una cadena nacional, reforzó la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, calificando por primera vez a los habitantes de las islas como "usurpadores". Esta postura marca un giro respecto a gobiernos anteriores que los consideraban argentinos.
Se anunció la creación de una base naval en Tierra del Fuego para fortalecer las telecomunicaciones y la logística en el extremo sur del país. Milei enfatizó que las Malvinas son argentinas "por derecho y por historia", y que este tema debe unir a todos los partidos políticos.
El discurso también incluyó referencias a la posibilidad de que Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, reevalúe su posición histórica de neutralidad respecto al conflicto, lo cual fue interpretado como un posible factor de presión hacia el Reino Unido.
Se mencionó la importancia estratégica de Argentina como socio confiable y con recursos naturales, en contraste con los problemas de Europa. La creación de la base naval busca reforzar la presencia argentina en la zona.
El tratamiento de los malvinenses como "usurpadores" es un punto clave del discurso presidencial, diferenciándose de la postura del gobierno de facto de Galtieri, quien consideraba a los habitantes como argentinos.