El presidente Javier Milei impulsa sanciones contra empresas que extraigan petróleo en las Islas Malvinas, en línea con la política de Donald Trump y en desacuerdo con la postura de Gran Bretaña.
La medida se basa en resoluciones de las Naciones Unidas que establecen la necesidad de consentimiento mutuo para acciones unilaterales sobre los recursos en disputa. Argentina y Gran Bretaña no han resuelto el litigio, por lo que ninguna parte puede actuar de forma independiente.
Esta política marca un giro en la postura argentina sobre las Malvinas, aprovechando las diferencias con Gran Bretaña y fortaleciendo la relación con Estados Unidos. Se busca disuadir la explotación de recursos en el área en disputa.