El presidente Javier Milei convocó a toda la dirigencia política, económica y social de Argentina a unirse en un frente común para defender la causa de Malvinas, calificándola como una causa nacional que está "por encima de cualquier diferencia política".
Milei instó a dejar de lado las diferencias partidarias y mostrar una voz unificada ante el mundo, argumentando que las islas son argentinas y fueron arrebatadas.
Se planteó la disyuntiva entre convertir a Argentina en una "gran nación capaz de defender de verdad nuestra soberanía" o persistir en un "sendero de deterioro", invitando a elegir el primer camino para "hacer a la Argentina grande nuevamente".