El presidente Javier Milei afirmó que no modificará la política fiscal ni la monetaria, incluso en un año electoral. En un discurso, explicó que la opción de romper esas reglas, aunque sea posible, genera desconfianza en los mercados, lo que se traduce en mayores tasas de interés y riesgo país.
Milei argumentó que, desde el punto de vista macroeconómico, flexibilizar la política monetaria no tiene sentido. Mencionó que, si bien la economía, los salarios y el empleo están mejorando, la tentación de ser más "laxos" en un año electoral es un riesgo. Como incentivo personal, señaló que renunció a su jubilación de privilegio y que su contrato con los argentinos es por cuatro años, con opción a ocho, tras lo cual deberá volver al sector privado. Por ello, consideró que modificar su forma de actuar por un "capricho electoral" afectaría el valor de sus futuras conferencias, llevándolo a mantener su "ortodoxia".