El discurso de Javier Milei sobre Malvinas, tres años después de asumir, se enfoca en reivindicar la ley Pino Solanas y la necesidad de aplicarla con rigor, convocando a la unidad política y ciudadana.
Se considera que esta postura retoma la política de Estado sobre Malvinas, que había estado en segundo plano y con declaraciones contradictorias en gobiernos anteriores, fortaleciendo los argumentos jurídicos de Argentina.