Se analizó la postura de Milei respecto a Malvinas, sugiriendo que se alinea con los intereses de Estados Unidos y Gran Bretaña, en lugar de los argentinos.
Se criticó la adopción de un discurso sobre ilegalidades británicas que Milei no había sostenido previamente, y se comparó su accionar con el de Galtieri.
Se señaló un sobredimensionamiento de las expectativas en la relación con Estados Unidos, y se expresó indignación por la pérdida de tres años de gestión en la cuestión Malvinas.