La nueva ley del régimen penal juvenil establece que a partir de los 14 años los menores serán punibles, con un límite de 15 años de detención incluso en casos de homicidio agravado. Se contemplan alternativas a la privación de la libertad, como sanciones, prohibición de conducir, o reparación a la víctima, especialmente en delitos menores como el hurto de un celular.
Esta modificación busca modernizar el sistema de justicia juvenil, que data de 1980. Las estadísticas presentadas por el gobierno indican un aumento en los delitos cometidos por menores en los últimos cinco años, con un porcentaje significativo de estos involucrando a jóvenes de entre 16 y 17 años.