El apuro del gobierno argentino en reivindicar la soberanía sobre las Islas Malvinas estaría relacionado con el inminente inicio de la explotación petrolera offshore en la zona, a cargo de las empresas Rockhopper y Navitas Petroleum. Este proyecto, que podría equivaler al 28% de la producción de Vaca Muerta, avanza más rápido que iniciativas argentinas similares.
La explotación de este yacimiento, ubicado en la cuenca Silalion, intensificaría la presencia británica en la región y representaría un avance en sus actos de soberanía. De ahí la urgencia del gobierno de Milei por frenar estos proyectos y reafirmar su reclamo territorial.