Se recuerda que en conversaciones informales, el Reino Unido consideró la posibilidad de arrendar Malvinas por 99 años, una situación previa a la guerra de 1982.
Tras la guerra, la situación cambió drásticamente, con el Reino Unido invirtiendo en las islas y generando una riqueza que las convirtió en autosostenibles económicamente, dejando de ser un costo para Gran Bretaña.