Un diputado británico califica a Javier Milei de "matón" y "tigre de papel", afirmando que sus declaraciones sobre las Malvinas buscan desviar la atención de sus fracasos internos. Asegura que las Islas Malvinas son territorio soberano británico y que seguirán siéndolo.
La reacción de la sociedad y la dirigencia británica es de rechazo a las pretensiones argentinas. Se menciona que el gobierno laborista está siendo atacado por sectores conservadores, quienes argumentan que las acciones de Milei evidencian las debilidades del gobierno británico.
A pesar de las diferencias internas en el Reino Unido, ambos partidos (laborista y conservador) mantienen una postura firme en cuanto a la soberanía de las Malvinas, defendiendo la autodeterminación de los isleños.