Un fragmento del discurso presidencial se dedica al tema Malvinas, con el objetivo de reforzar las sanciones previstas en la ley de 2011 contra empresas que operen en aguas de las islas, particularmente las petroleras. Hasta ahora, estas sanciones han sido de difícil aplicación y no han tenido efecto coercitivo.
El gobierno de Milei plantea un cambio al buscar que estas empresas dejen de operar en la región, lo que podría generar un escenario de mayor presión y posibles nuevas exploraciones petroleras.