El ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, confirmó que la proyectada base naval en Tierra del Fuego será exclusivamente argentina y no binacional con Estados Unidos. Esta base, estratégica para la Antártida y la vigilancia marítima, se suma a un proyecto de ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
Quirno aclaró que, si bien la base será argentina, no se descarta que en el futuro Estados Unidos pueda aprovisionarse allí, aunque no implique una base compartida. Esta postura busca reafirmar la soberanía argentina en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y reclamos territoriales.
El gobierno argentino también ha enviado notas a 29 países cuyas empresas podrían involucrarse en la explotación petrolífera en las Malvinas, advirtiendo sobre la firmeza de la posición nacional. La construcción de la base naval en Tierra del Fuego, retomada tras haber sido paralizada, se considera crucial para la proyección estratégica de Argentina en el Atlántico Sur.