El debate sobre la inseguridad se intensificó, con distintas posturas sobre cómo abordar el problema. Mientras algunos argumentan que la prioridad es encarcelar a los delincuentes, otros enfatizan la necesidad de atacar las causas estructurales como el narcotráfico y la falta de oportunidades.
Se criticó la ineficacia del sistema judicial y penitenciario, mencionando la reincidencia de los delincuentes y la corrupción policial como factores que agravan la situación. La falta de personal policial y las precarias condiciones laborales de los efectivos también fueron señaladas como problemas clave.
Se discutió la necesidad de reformar el código penal y de implementar políticas de seguridad más efectivas, que incluyan tanto la prevención en las calles como programas de resocialización para los delincuentes.