Se planteó la dificultad de reconstruir las Fuerzas Armadas tras el desmantelamiento posterior a Malvinas, señalando que el problema principal es el estado moral de los militares y no solo el presupuesto.
Se criticó la aceptación de Milei en la causa argentina, contrastándola con la postura de Milani, y se introdujo la idea de la "conciencia de remalvinización" impulsada por el gesto de los jugadores de fútbol, lamentando la falta de coraje de la diplomacia argentina en este tema.
Se cuestionó la autocrítica de la política en la cuestión Malvinas, mencionando el pacto de Bullrich en Inglaterra sobre terrorismo y la teoría de la embajadora argentina en Londres, que sugiere no hacer reclamos fervoosos. Además, se señaló que la encargada de los asuntos de Malvinas recibe fondos de una fundación británica.