Las elecciones presidenciales en Brasil se perfilan reñidas, con encuestas que muestran una diferencia de apenas 5 puntos entre Lula da Silva y Jair Bolsonaro en la primera vuelta. El balotaje se anticipa aún más ajustado, con proyecciones que otorgan una leve ventaja a Lula (46% vs 44%).
Las denuncias de corrupción que involucran al hijo de Lula y a Bolsonaro, así como a empresarios vinculados, están generando un impacto significativo en la opinión pública, afectando la intención de voto de ambos candidatos. Se estima que estas acusaciones podrían influir en un 65% de los votantes.
La irrupción de un tercer candidato, Curi, un psiquiatra y productor agrícola que se presenta como una "tercera vía pro-capitalista con corazón social", podría sumar votos y complicar aún más el escenario, especialmente si se inclina hacia la derecha en un eventual balotaje.
La derecha brasileña mantiene una fuerza considerable, y la presión de Estados Unidos, especialmente del gobierno de Trump, añade una dimensión geopolítica a la contienda. El resultado electoral en Brasil se considera clave para el panorama político de toda Latinoamérica, con una tendencia general hacia la derecha en la región.