El partido Alternativa para Alemania (AfD), de extrema derecha, se perfila como una fuerza política cada vez más relevante en el panorama alemán, generando preocupación en los partidos tradicionales como los conservadores y el SPD.
Según las encuestas, el AfD cuenta con un 40% de intención de voto, lo que representa casi el doble de su apoyo anterior. Este crecimiento es visto como un posible "cataclismo" para los partidos establecidos, especialmente para el canciller Friedrich Merz.
A pesar de la ventaja en las encuestas, el camino del AfD hacia el gobierno no está asegurado. Si bien podrían alcanzar una mayoría absoluta con un 45% de los votos, esta tendencia parece haberse frenado. La posibilidad de una coalición se ve dificultada por la negativa de los demás partidos a gobernar con el AfD, cuyo candidato Ulrich Sigmund ha declarado que solo aceptaría un cargo de gobernador si su partido gobierna en solitario.
La atención se centra ahora en las próximas elecciones regionales en Sajonia-Anhalt, donde se podría definir el futuro político del partido y su posible acceso al poder.