Se proyecta que la segunda mitad del siglo XXI será crucial para la Antártida, el único continente sin división política, actualmente bajo un tratado que expira en 2048. La posibilidad de su renegociación o finalización abre debates sobre su futuro.
Argentina, con una presencia permanente en la Antártida desde 1904 (Base Orcadas), busca refrendar su rol histórico y estratégico en la región, preparándose para las discusiones que definirán el destino del continente.