Se sugiere que la conversación sobre Malvinas, desde la perspectiva de la administración Trump, podría ser parte de un plan geopolítico más amplio que incluye otras preocupaciones de Estados Unidos en un mundo conflictivo.
Se menciona la "obsesión" de Trump con Groenlandia a principios de año como un posible elemento dentro de este panorama estratégico.
La discusión se enfoca en la necesidad de considerar el "mapa más grande" de las preocupaciones de Estados Unidos y cómo estas podrían influir en la política exterior hacia América Latina y el Atlántico Sur.