Entra en vigencia la nueva Ley Penal Juvenil, que baja la edad de imputabilidad a 14 años. Diego Armesto explica que el objetivo es la reeducación de los adolescentes, diferenciándolos de los adultos. La ley busca morigerar penas según la gravedad del delito, priorizando la resocialización sobre el castigo.
Se establece un régimen especial para delitos graves cometidos por menores de 14 a 18 años. La aplicación de la ley dependerá de las provincias y de la preparación del sistema judicial y policial para tratar a los adolescentes.
Se debate si esta ley impactará en los índices delictivos, con opiniones divididas. Se menciona la importancia del entorno familiar y la necesidad de herramientas adecuadas para la reeducación.