Entró en vigencia el nuevo régimen penal juvenil en Argentina, que baja la edad de imputabilidad a los 14 años y establece penas máximas de hasta 15 años de prisión.
La reforma también incluye la responsabilidad civil de los padres por los delitos cometidos por sus hijos, con foco en homicidios, robos violentos, abusos y secuestros. Se creará una rama especializada en justicia juvenil y se reforzará la escolarización y los talleres de oficio.