La oposición, a través de figuras como Carlos Bianco y Axel Kicillof, cuestionó el discurso presidencial sobre Malvinas. Bianco criticó la aparente contradicción de adoptar una postura más dura sobre las islas después de haber elogiado a Margaret Thatcher, y expresó dudas sobre la sinceridad del cambio de posición del presidente.
Kicillof, por su parte, sugirió irónicamente que el discurso presidencial podría haber sido generado por inteligencia artificial, y expresó la esperanza de que el presidente haya comprendido la necesidad de defender la soberanía y los intereses nacionales. La oposición plantea dudas sobre la estrategia detrás del discurso, sugiriendo oportunismo político ante la popularidad de la causa Malvinas.