Se analiza la necesidad de que el peronismo se ordene y normalice su funcionamiento interno para poder ganar elecciones. Se menciona la importancia histórica del movimiento obrero como única institución sólida del peronismo, pero se señala que actualmente se encuentra "deshecho".
Se reflexiona sobre el poder que ostentaban los sindicalistas en los años 70 y cómo la pérdida de empleo ha debilitado esa representatividad. Se compara la estructura del peronismo con la de otros movimientos, mencionando la figura de Antonio Cafiero y Eduardo Dualde en la gestión de crisis y la necesidad de una institucionalización real del Partido Justicialista (PJ).