El señor Franklin está siendo presionado en su trabajo. Se le informa sobre un derrumbe en el túnel y se le advierte que podría ser el único culpable y ser despedido.
Se sugiere que hablar con los señores Wynne, Ingars o Edwards podría solucionar el problema sin que nadie se dé cuenta, pero se deja la decisión final a Franklin.
La conversación sugiere un conflicto laboral con posibles consecuencias graves para Franklin.