Se analiza la posible repercusión de la postura argentina sobre Malvinas en la relación entre Estados Unidos y el Reino Unido. Se sugiere que un eventual envío de barcos británicos a las islas podría ser aprovechado por Donald Trump para tensionar la relación con su aliado.
Esto se daría en el contexto de las deudas de los países de la OTAN con Estados Unidos. Se menciona que, si bien el Reino Unido considera que Argentina mantiene su reclamo diplomático, una intervención armada es impensable. La política exterior actual parece guiarse más por personalismos que por intereses nacionales.