La campaña electoral en Brasil se ve sacudida por un escándalo político derivado de la divulgación de mensajes comprometedores del antiguo dueño del Banco Master, que involucran a figuras políticas y judiciales, incluyendo un magistrado de la Corte Suprema.
Este "terremoto" institucional se produce a un mes de las elecciones presidenciales, en las que compiten Lula da Silva, quien lidera las encuestas por un estrecho margen, y el senador Flavio Bolsonaro. Un tercer candidato, el escritor Curi, ha emergido como un "outsider" y ganado terreno en las encuestas.
El escándalo afecta la credibilidad de las instituciones y la percepción del electorado. Lula ha solicitado máxima rigurosidad en las investigaciones, mientras que Flavio Bolsonaro es señalado por supuestamente haber pedido dinero a Lula para financiar una película sobre Jair Bolsonaro. La situación se complejiza con la posible injerencia de Donald Trump, quien apoya a Flavio Bolsonaro, y las sanciones económicas previas que recibió el juez Alexandre de Moraes por parte de Washington.