Eduardo Aliberti analiza la reciente movida nacionalista de Javier Milei, calificándola como una "payasada galtierista". Critica la improvisación y el carácter burdo de la estrategia, que busca capitalizar el sentimiento por Malvinas para distraer de la crisis económica.
Aliberti señala que la reivindicación de Malvinas por parte de Milei carece de originalidad, ya que se basa en políticas y discursos previos de gobiernos anteriores. Cuestiona la efectividad a largo plazo de esta estrategia, sugiriendo que el impacto económico y la vida cotidiana de los argentinos pronto desplazarán este tema de la agenda pública.
Se discute la comparación con Margaret Thatcher y su manejo de la Guerra de Malvinas, contrastando su política económica con la figura de Galtieri. Se menciona la falta de reacción oficial de Londres y la omisión deliberada del tema pesca en el discurso oficial. También se alude a la relación de Milei con Trump y el posible apoyo económico recibido.