Entró en vigencia la ley que baja la edad de imputabilidad de los menores de 16 a 14 años en Argentina, tras años de intenso debate.
La Iglesia Católica ha expresado reparos sobre la medida, señalando la necesidad de condiciones adecuadas para la detención de menores y la importancia de no abusar de la ley. Se recuerda que el encarcelamiento solo procedería en casos de delitos graves como homicidio.