Se cuestionó la coherencia del gobierno de Javier Milei en materia de soberanía, especialmente en relación con Chile y Malvinas.
Se señaló que, tras un encuentro amistoso con el presidente chileno, el gobierno emitió un discurso sobre Malvinas, generando dudas sobre la autenticidad de su postura.
Se mencionó la supuesta vinculación de un empresario que financió la campaña de Milei con una empresa relacionada a las Islas Malvinas, sugiriendo un posible conflicto de intereses.