Se critica el giro discursivo de Javier Milei sobre Malvinas, sugiriendo que podría ser una estrategia electoral oportunista ante los malos resultados en las encuestas. Se relata una anécdota familiar para ilustrar el sentimiento malvinero de los argentinos y la importancia de la causa.
Se cuestiona si Milei debería pedir disculpas a los jugadores de fútbol por sus declaraciones previas, luego de que estos mostraran una bandera de Malvinas. Se compara la situación con la de Trump y se advierte sobre el riesgo de cambiar de "collar" sin cambiar de rumbo, lo que no representaría verdadera soberanía.