Se cuestionó el mito de la britanidad de los isleños de las Malvinas, señalando que la gran mayoría son inmigrantes y solo un 30% son británicos. Además, se destacó que los británicos que residen en las islas no tienen representación parlamentaria ni votan al gobernador, quien es designado por el gobierno británico.
Se remarcó que, a pesar de la narrativa de Gran Bretaña, los habitantes de las islas no eligen a sus representantes ni tienen voz en su gobierno, lo que pone en duda la supuesta autodeterminación.