Se cuestiona la viabilidad económica de crear una nueva base militar en Tierra del Fuego, dado que el gobierno actual no tendría fondos suficientes para pagar los sueldos de los militares en servicio.
Se señala que hay casos de militares que recurren a trabajos como repartidores de pizza o Uber para complementar sus ingresos, lo que evidencia la precaria situación salarial de las fuerzas armadas. La falta de recursos para el personal existente hace improbable la financiación de nuevas estructuras militares.
La pregunta que surge es de dónde saldrían los fondos para sostener una nueva base, especialmente si no se puede garantizar el pago adecuado a los efectivos actuales, lo que pone en duda la seriedad de los anuncios sobre ampliaciones militares.