Se cuestiona la figura de Javier Milei tras sus primeros mil días de gobierno, señalando un cambio constante en su discurso y posturas. Se pregunta a qué "Miley" se debe creer, mencionando referencias a Margaret Thatcher y pseudo Galtieri.
Se sugiere que "Miley" responde a intereses extranjeros y de corporaciones, y que su discurso patriótico podría ser una estrategia para otros fines. Se plantea la duda sobre la existencia de un "Miley" coherente o si se trata de "miles de Mileis" respondiendo a intereses diversos.