Se cuestiona la narrativa sobre el departamento vinculado a Cristina Kirchner, enfocándose en quién lo vendió y por qué a un precio inferior al de mercado.
Se critica la actitud de Cristina Kirchner, comparándola desfavorablemente con la dignidad de Isabel Martínez de Perón, quien asumió responsabilidades y enfrentó adversidades sin recurrir a subterfugios.
Se relata un episodio de abuso sexual sufrido por Isabel Perón a manos de D. Mancera, destacando su fortaleza y silencio ante la humillación.
Se concluye que la actitud de Cristina Kirchner en el caso del departamento demuestra "miseria" y falta de dignidad, en contraste con figuras históricas.